Hay varias formas de hacerlo, esta es una fácil y rápida, te recomendamos que dediques un tiempito un día a la semana para lavarlas: 

  1. Utiliza un shampoo con pH neutro o uno para bebes. Coloca una pequeña cantidad en la palma de tu mano y frota tu brocha contra ella con suaves movimientos circulares.

    Recomendación: Nunca pongas tu brocha vertical con los pelos hacia arriba a la hora de lavarla, la razón es que la humedad puede llegar hasta el pegante que los une al mango y corres el riesgo de que se te dañe.

  2. Luego, aclara el pincel con agua y repite la misma operación hasta que esta salga totalmente limpia y elimina el exceso de humedad con una toalla.

  3. A continuación, coloca el mango en una superficie plana pero intenta que la zona de los pelos no quede apoyada sobre ella para que no se deformen.

  4. Para terminar, repite los pasos con todas tus brochas ¡Te quedarán impecables!

Sé constante en la limpieza de estas herramientas de maquillaje, tu piel te lo agradecerá.